domingo, 18 de noviembre de 2007

Problema Social y Concatenación de 20 problemas

Pobreza&Educación en nuestro país: marginación, desempleo, delincuencia, corrupción, pitatería (ilegalidad e informalidad), migración, desnutrición, carencia de oportunidades, inseguridad, no adecuada atención medica, discriminación, violencia, alcoholismo, drogadicción, robo

Título:
La educación en México
Fecha:
Viernes, 2 de febrero de 2007
Publicación:
El Economista
Autor:
Eduardo Andere M.

La educación en México
¿Historia de la educación o cultura de la educación?
Existe una historia de la educación en México. No existe, sin embargo, una cultura de la educación en México. A diferencia de naciones como la finlandesa, la coreana o la japonesa, donde su historia educativa es construida por una cultura donde la educación se transmite por la sangre y la leche materna, en México la historia de la educación es un relato construido por episodios, riñas y convulsiones.
Los historiadores y culturólogos de México y su educación tienen muchas lecciones que ofrecernos. Pero una síntesis de la historia de la educación podría, en mi criterio, dividir el relato en cuatro grandes etapas. La colonia, la independencia, la revolución y la modernidad.
En la colonia, las instituciones educativas autóctonas fueron suprimidas sin una suplantación efectiva. Poco heredamos, desafortunadamente, de esta época y de la cultura prevaleciente.
En la independencia, la historia de la educación fue deshilvanada por convulsiones políticas, riñas ideológicas, rebatingas de poder y canonjías entre la izquierda, la derecha, los conservadores, los liberales, el clero y los intereses extranjeros.
En esta etapa surgieron un titipuchal de ordenamientos y proyectos jurídicos, como bien lo documenta Zamora Patiño. Aquí brotaron intentos de una educación de pueblos, fragmentada, ordenada por departamentos, provincias y estados, débilmente unidos por ideas y decretos nacionalistas tanto liberales como conservadores, que finalmente culminaron con algunas instituciones en el Porfiriato, cuyos niveles medio y superior recibieron la mayor atención y expansión de todos (Álvarez Mendiola et al).
En esta época, la educación fue transformada de un esquema federal, estatal y municipal a uno que quiso llegar a nacional. Los intentos de esta unificación se dieron con Joaquín Baranda, Ministro de Justicia e Instrucción de la época porfirista junto con Justo Sierra, quien en 1905 deja su posición de subsecretario de Instrucción Pública para tomar la titularidad de la nueva Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes (Álvarez Mendiola).
Con la nueva Secretaría se avanza en los esfuerzos para la constitución de un sistema educativo nacional pero el período revolucionario estancaría tanto los esfuerzos nacionales como las cifras educativas.
Con la revolución se perdieron algunas conquistas pero nacieron otras. Los anhelos y triunfos liberales del siglo XIX dieron origen a una Constitución con un proyecto educativo libre y social a la vez. Como producto de esas luchas nacen en 1917 y 1921 las dos instituciones educativas, que a pesar de cambios, batallas, adendas y supresiones, han permanecido vigentes como iconos institucionales de la educación moderna de México: el artículo 3º constitucional y la Secretaría de Educación Pública (SEP).
A partir de 1921 con José Vasconcelos, primer titular de la SEP, de alguna manera se concretan los esfuerzos de Baranda y Justo Serra por una visión nacional y se inician nuevos intentos por una educación nacionalista y federal (Álvarez Mendiola et al y Olivera).
Los resultados de la Revolución son inicio de la modernidad en la educación. Y aunque todo nace a partir de un proyecto nacionalista, con Vasconcelos a la cabeza, la educación en México a partir de entonces se enfrenta a muchos proyectos educativos nacionales (al menos siete de 1921 a 1999, según Olivera) no entrelazados.
Efectivamente, a partir de 1921 el sistema educativo nacional ha sido sometido a cambios orientados, por lo que Olivera llama "proyectos educativos nacionales" muchos de ellos expresados en cambios a la Constitución principalmente en su artículo 3º.
Los cambios e intentos de reforma de las siguientes décadas originaron un sistema que opera, fundamentalmente, bajo la misma estructura central, con el ejecutivo federal, a través de la SEP, a la cabeza. Las reformas constitucionales generaron cambios que reflejaron los "gustos" del gobernante en turno. Sin existir una democracia efectiva durante varias décadas, la Constitución Política fue modificada de acuerdo a los dictados de la presidencia de la república.
De este breve repaso, mi conclusión es que las raíces de una historia de la educación se deben buscar más en las instituciones (y las luchas políticas y jurídicas que les dieron origen) que en la cultura.
Por tanto, las raíces del rezago educativo de México y del fracaso cualitativo (situación que parece ser aceptada ampliamente) deben buscarse en las instituciones que no han sido capaces de generar una cultura educativa en México.
Cierto, la explosión demográfica en México del siglo pasado, al no ir acompasada de una cultura educativa, elevó el desafío de la política educativa a proporciones gigantescas. Lo único que la política educativa y sus instituciones pudieron lograr fue la atención masiva, como si el objetivo central fuera guardar más que educar a los niños y jóvenes en lugares llamados escuelas.
100 años de educación: 1907-2007
En 100 años, México ha cambiado por completo. La educación, en algunos aspectos, no es la excepción.
El sistema educativo mexicano, ya sea medido por número de estudiantes o por número de escuelas, ha aumentado fenomenalmente en los últimos 100 años. Lo mismo ha sucedido con la población.
En 1907 la población de México ascendía a 14 millones 222,445 habitantes (INEGI 2000). Para 2007, según las estimaciones del Conapo, la población de México asciende a 108 millones 56,048 habitantes (Copano 2006).
En 1907, según estimaciones indicativas de varios autores (Solana et al y
Meneses) citados por German Álvarez Mendiola et al, existían en México un total de 682,489 estudiantes en todos los niveles escolares, desde preescolar hasta educación superior y normal. Cien años después, el tamaño del sistema es de alrededor de 33 millones de estudiantes.
Independientemente de la estructura poblacional, a grosso modo, en 1907 4.8% de la población total era atendida por el sistema educativo. En 2007 esa misma proporción subió a 30.5 por ciento.
En 1907, según estimaciones indicativas de Solana et al citado por Álvarez Mendiola et al, existían en México 9,376 escuelas de todos los niveles incluyendo el superior. Cien años después, México cuenta con 242,272 escuelas e instituciones de educación superior.
Hace 107 años, en 1900, el nivel de analfabetismo en México era del 80%; para el nuevo siglo, los datos se han revertido, el alfabetismo alcanzó cifras superiores al 90 por ciento. Lo mismo ha sucedido con el nivel de escolaridad. Aunque no tenemos datos estrictamente comparables entre 1907 y 2007. Los datos más recientes demuestran que la escolaridad ha crecido significativamente al pasar de 2.6 años a 7.3 de 1960 al año 2000.
En suma, de 1907 a 2007 la población creció en 660%; de 1907 a 2007 la matrícula del sistema educativo creció en 4,621%, siete veces más que el crecimiento poblacional. A falta de una profunda cultura educativa, este fenomenal crecimiento se dio a costa de un desarrollo cualitativo para todos.
En un mundo de recursos escasos, o se invertía en escuelas, espacios e instructores, o se invertía en formación y certificación de maestros y en proyectos de calidad. Las dos cosas habrían sido posibles, en teoría, si el crecimiento masivo hubiera sido acompañado del marco jurídico-institucional adecuado para promover la cultura y calidad educativas.
A pesar de los grandes avances en cobertura global, el reto en este rubro todavía es enorme. Hoy, en el 2007, México presenta un panorama educativo que en lo cuantitativo en educación primaria ha operado en consonancia con lo que ha sucedido en otros países en el mundo, es decir, cobertura universal.
El tema de cobertura empieza a relajarse en la educación secundaria, donde México alcanza una tasa neta para 2004-2005 de 74.4% (INEE 2006). El desplome en las cifras de cobertura empieza alrededor de los 15 años de edad que en teoría debiera ser el inicio de la educación media. La tasa neta de cobertura de la educación media para el 2004-2005 fue de 41% (INEE. 2005). Aquí México se quedó atrás. Más atrás se ha quedado en los temas de calidad, equidad y cultura educativas.
El propósito de este capítulo, México en la serie de La Mejor Educación del Mundo, es comparar los insumos, procesos y resultados educativos de México con lo que sucede en los países que he denominado de alto desempeño educativo o potencias educativas. Comparar no tiene límites; transferir experiencias sí. Así, aprenderemos más de las comparaciones que de las transferencias de ideas, políticas y procesos.

La concatenación de los problemas sociales se presentan por medio de algunos videos, estos videos son tomados de la campaña "Cineminutos contra la Corrupción" que promovió CONACULTA e IMCINE con el anterior gobierno federal

¿Te reconoces?, Rafaél Montero



Nadie regresa por tercera vez, Alejandro Lubezki


No sea malito, Fernando Eimbke



Video de la campaña "Pobreza Cero"

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